martes, 22 de mayo de 2007

El beso

El sol brillaba y quemaba como nunca. Eran las 14:37 de la tarde, Juan y Federico se encontraban tomando sol a orillas de la playa en Miramar. Juan era el mas quisquilloso, estaba sentado en su reposera a rayas verde y blanca, con una gorra en la cabeza. Distinta era la posición de Federico: revolcado en la arena y con la cara de lleno al sol. Se conocían hace ya varios años; Juan había nacido y se había criado en Bahía Blanca. Su padre era policía y al cabo de unos años tuvieron que trasladarse a Miramar, tenía 11 años.
Los primeros meses fueron duros para él, no lograba adaptarse y se sentía bastante solo. Un día salió a andar en bicicleta como todas las tardes, hacía casi siempre el mismo recorrido, cambiaba un par de cuadras cuando se acordaba, solo algunas para no perderse. Fue en ese momento que decidió ir por un chocolate, el problema era donde comprarlo; no conocía ningún kiosco por la zona así que en cada esquina estiraba la cabeza para ver si podía ver algún cartel o luz que lo identificase. Lo que Juan no vio en ese momento fue el auto que venía frente a él a toda velocidad, se escuchó un fuerte bocinazo y voló por el aire cayendo al suelo como una bolsa de papas. Inmediatamente el conductor se bajó a auxiliarlo, era médico...y el padre de Federico. Fueron al hospital rápidamente y por suerte no presentaba heridas graves, sólo un pequeño esguince en su rodilla izquierda producto de la fuerte caída. Debía premanecer en reposo algunas semanas y hacer algo de rehabilitación. Fue así como Federico, en principio por insistencia del padre, comenzó a visitarlo. Con el tiempo se hicieron amigos.
Juan ahora se encontraba de espaldas tirado sobre una toalla y al lado de Federico...habían retrocedido un par de metros producto de la creciente marea.
-Che Fede ¿Vas hoy a la casa de Diego? Hace una fiesta.
-Ahh cierto, me habia olvidado, seguro...total no hay nada para hacer.
-Creo que hay que llevar 2 cervezas, o lo que quieras. Hoy vuelvo al fernet.
-Yo firme con la birra!!
-¿Cómo hacemos? ¿Te paso a buscar?
-Dale, dale...viste que a la noche refresca bastante, se me van las ganas de caminar.
-Si es verdad, siempre lo mismo.
Fueron pasando las horas y se acercaba el momento de que Juan pasara con su Fiat Uno blanco. Toca bocina reiteradas veces...sale Federico.
-Che boludo no estoy sordo!
-Siempre caes jaja, y...compraste el Fernet?
-Vos sabés que estaba por llevarme uno pero vi un Blender´s en oferta, 12 pesos.
-Ahh buenísimo eso sí, cualquier cosa dejamos el auto allá...
-Si, si.
Juan manejó unas cuadras hasta llegar a lo de Diego, no era muy lejos...sólo unas 15 cuadras. Al llegar Fede toca timbre.
-Eh muchachos, ¿Cómo andan? Pasen, pasen.
Juan no alcanza a pisar el cerámico del living que se queda petrificado ante la presencia de una muchacha que se encontraba sentada viendo la tele.
-Dale Juan! pasá que hace frío!
Los dos se acercan a saludar a las personas que habían llegado. Entre ellas estaba Inés.
-Chicos les presento a mi media hermana...¿Queda feo así no? Bueno...mi hermana: Inés.
-Hola ¿Qué tal? Se acerca Federico.
-Hola, dice Juan entrecortado, ¿Todo bien?
-Si si, todo bien...contesta ella.
Juan no podía creer lo que tenía frente a sus ojos, era ella...la chica que siempre habia soñado. Era tan bella, sus ojos color miel, su pelo castaño claro, su boca...su cuerpo, era simplemente hermosa.
-Che Juan, dejá las cervezas atrás en la heladera. Dice Diego.
-Ok ahí voy...acompañame Fede.
-Dale...
Al llegar a la cocina
-¿La viste, la viste?. Le pregunta Juan exaltado pero en voz baja a su amigo.
-¿A qué? ¿Qué cosa?
-¿Cómo que cosa? A Inés idiota...¿Viste lo que es? Hermosa!!
-Apa! ¿Qué pasó? ¿Te enamoraste? Jaja.
-No seas payaso, me pareció muy linda nada más.
-Ja ja ya sé, no me pareció tanto! Es linda...nada más.
-¿Qué hago? ¿Me acerco a hablarle?
-Y sí, acercate y ofrecele algo para tomar.
-Ok, tenés razón.
-Che!!! ¿Qué hacen? Preguntan desde el living.
-Ahí vamos! Juan se acerca algo nervioso a Inés.
-¿Cómo era tu nombre?
-Inés.
-Ah, Inés...¿Te sirvo algo?
-Bueno dale...cerveza.
-Ok ya vengo. Nunca había puesto tanto entusiasmo en realizar un pedido. Regresa casi al instante.
-¿Juan era tu nombre no? Le pregunta luego de tomar un sorbo de cerveza.
-Si si...Juan. ¿De dónde sos Inés?
-De Trenque Lauquen, ¿Conocés?
-Mmm no no, ¿Por dónde queda?
-Está al oeste de Buenos Aires, cerquita de La Pampa, creo que hay 600 kms de acá hasta allá.
-Ah mirá vos...¿Y es grande?
-No...es re tranquilo, tiene 20.000 habitantes nada más.
-Que copado, debe ser lindo.
-Si...me gusta mucho vivir ahí. En eso se suma Diego a la conversación.
-Che Juan ¿No la habías visto a ella por foto? ¿No te la mostré antes?
-No...seguro que no, sabía que tenías una hermana que no vivía acá, nada más.
-Ahh...¿Cómo la estás pasando hermanita?
-Bien bien...todo tranquilo.
-Que lástima que te vas mañana, me hubiese gustado que te quedes un tiempito más. Juan la miró con cara de sorprendido.
-¿En serio? ¿Te vas mañana?
-Si me voy mañana porque el lunes llegan unos familiares de visita a casa y mi viejo me insistió para que vaya.
-Ahh...que lástima, y decime ¿Estudiás, trabajás?
-Este año empiezo Odontología en La Plata, ni loca me voy a Capital...no me gusta, un caos. Tendría que haber empezado el año pasado pero estaba indecisa todavía.
-Mirá vos. Yo por ahora estoy trabajando en un estudio jurídico, hago trámites mas que nada. El año que viene me quiero ir a estudiar Ingeniería pero no se bien dónde.
Las horas iban pasando, y Juan no paraba de mirarla, ni de hablarle. Ella era divina...de una belleza bastante particular. Las cervezas se iban vaciando con rapidez, el Blender´s se había acabado hace ya un tiempo, lo único que quedaba eran 3 Quilmes, un poco de Fernet, la mitad de un vodka y un Michel Torino. Eran las 4:30.Ya no quedaba casi nada sobre la mesa.
-¿Traigo otra? Pregunta Inés señalando una botella de cerveza vacía.
-Si si, dale. Responde Juan.
Federico seguía atento la situación, en eso lo mira y le dice con un gesto que vaya a hablarle. Juan era pésimo para el denominado chamuyo...menos sobrio; había tomado algo pero se había entretenido mucho con la charla.
-Dale! insiste Federico en voz baja. Lo pensó un momento.
-Y...es ahora o nunca, infló el pecho y salió decidido a encararla.
-Qué queda aparte de la cerveza? Pregunta con cierto nerviosismo.
-Queda vino y un poco de Fernet, se acaban de llevar un vodka.
-Ah...voy a hacer un Fernet...¿Te puedo hacer una pregunta?
-Si si, decime.
-¿Tenés novio?
Se ríe -Por qué me preguntás?
Tenía dos opciones: Dejar pasar la pregunta con un: no por nada, curiosidad; o jugársela...
-Porque desde que te vi sentí algo que no había sentido nunca y no se qué es.
-Ese verso ya lo conozco...
-No no...te lo digo en serio, es verdad ...no sirvo para el chamuyo.
-¿Te tengo que creer?
-Te juro que es así, me gustás mucho.
-No sé que decirte...no da para que pase algo, me voy mañana ¿Entendés?
-Me voy con vos a...¿Cómo era?
-Trenque Lauquen.
-Me voy con vos a Trenque Lauquen.
-Claro...parás en casa y todo jaja. ¿Vamos con los chicos?
-Esperá. Juan la tomó de la cintura y sin pensarlo dos veces la besó; sus labios se fundieron en los de ella. Se besaron unos segundos, Inés interrumpió con un:
-Pará, pará...vamos! Vos si que estás loco.
Faltaba poco para que la fiesta concluya, eran las seis de la mañana y muchos ya se habían ido.
-Che Juan ¿Me tirás? Le pregunta Fede.
-Ok dale. Juan se aprovechó de la borrachera de Diego e invitó a Ines a acompañarlo. Ella aceptó pero si volvían rápido; se subieron y fueron hasta lo de Fede.
-Chau chicos...nos vemos.
-Chau Fede, nos vemos mañana.
Juan condujo unas dos cuadras sin pronunciar una sola palabra.
-¿Te pasa algo?
-No sé, me siento raro...el beso que nos dimos, fue especial; al menos para mí.
-Te gustó parece.
-Me encantó.
-A mi también me gustó.
-Quedate, dale...quedate unos días más por favor.
-No puedo Juan, ya te dije; el lunes tengo que estar en mi casa sí o sí.
-Inventá algo nosé...que te enfermaste.
-No no puedo...en serio (tono de seriedad)...llevame a casa por favor.
-Está bien.
Se despidirieron con un beso, bastante más prolongado que el primero.
-Chau Juan, espero volver a verte algún día.
-Si querés voy mañana a la terminal.
-No no, ni se te ocurra, no me gustan las despedidas...me ponen mal y triste.
-Está bien...Chau Inés.
-Chau.

martes, 1 de mayo de 2007

Subjetividad

Hace un tiempo ya, leí una frase que quedó grabada y guardada en mi cabeza, que decía: ¨Valora y recuerda cada momento de la vida, porque es único e irrepetible¨. Con el tiempo me fui dando cuenta de lo diferentes que somos, y de cuanta verdad había en esas palabras. Nuestra manera de pensar, de sentir, de actuar etc... hay miles de variantes y todas distintas. Están los que viven felices, los que no salen de la depresión; los que se enamoran continuamente, los que no saben lo que es el amor. También hasta los que dan cualquier cosa por ir a la cancha, y al mismo tiempo los que odian el deporte; así uno podría estar un largo tiempo nombrando ejemplos. A qué quiero llegar con todo esto? A que aquí es donde entra en juego la Subjetividad, donde las cosas no se corresponden con las palabras. Uno se pregunta, Qué es el amor? No hay una única definición correcta de su significado, son miles y miles, y todas distintas y valederas...lo mismo pasa con la amistad por ejemplo. Nosotros hacemos que se diferencien, justamente porque somos únicos. Seguramente al leer esto vas a hacer una determinada reflexión, que bien pueda llegar a parecerse a la mía, o no pero nunca va a ser igual. Estas pequeñas cosas hacen que el destino no se convierta en certeza, y que uno no deje de sorprenderse día tras día.

Dale luz al instante...